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sábado, 8 de diciembre de 2007

AMIGOS DE VERDAD

Eran tan distintos como podían serlo. Uno delgado, morocho, de pocas palabras un hombre de esos que se toman tiempo para pensar, que se mueven como en cámara lenta. El otro, rubio, conversador, espontáneo, siempre risueño, gesticulandoy moviéndose al hablar. Su amistad era de toda la vida...incondicional. Iban a todas partes juntos.
Se complementaban. Uno empezaba una frase...el otro la terminaba. Sus amigos eran en común. Algunos se inclinaban más por uno que por otro, pero los consideraban una unidad. Compartían todo. Muchos pensaron si no serían...pero no, no eran pareja...cuando se separaban por un rato, cada uno tenía su individualidad. Cuando volvían a encontrarse, se convertían en dos piezas de un rompecabezas, que se unían sin fisura alguna. Las mujeres desconfiaban, y no era que no encontraran quienes quisieran salir con ellos pero en el momento de acercarse...comprendían que era imposible vulnerar ese espacio. Una tarde, en una reunión, conocieron una mujer que, cosa rara, los impactó a los dos. Hasta ese momento, como era lógico por sus diferencias de personalidad, los atraían distintos tipos de mujer. Pero esta vez se enamoraron los dos. Completa y profundamente.... Como era su costumbre, se sentaron y lo hablaron. A pesar de que compartían todo, reconocían que este amor, no querían ni debían compartirlo. Que los dos la amaran...no era cosa que pudieran evitar.
Pero la relación...ya era harina de otro costal. Después de mucho razonar, decidieron darle tiempo a la muchacha, para ver hacia cuál de los dos se inclinaba. El otro daría un paso al costado. Después de todo, siempre decidían las mujeres. Y hasta ahora,nunca se habían equivocado.
La que se acercaba a uno de los dos, lo hacía sin dudar.
Pasaba el tiempo...y la mujer de los sueños de ambos, seguía en lo mismo. Con los dos compartían charlas, salidas varias, largas caminatas...y no decidía nada en lo amoroso.
Los amigos se iban poniendo cada día más nerviosos. No entendían a Lorena, que así se llamaba (y a los dos les encantaba el nombre).
Por qué....siendo tan distintos, tenía que elejir con quién se sentía mejor, tarde o temprano. Decidieron enfrentarse con ella, y pedirle una definición. Cuando lo hicieron, Lorena se puso a llorar. Dijo que de alguna forma, los amaba a los dos. Que lo que le faltaba a uno, lo suplía el otro. Que no podía decidirse por uno. Eso era como tener medio hombre. Se miraron...y por primera vez, notaron que en estas cosas...su amistad les iba en contra. Nunca iban a poder ser otra cosa, que dos amigos solterones. Cuando iban a responderle a Lorena, sintieron a la vez, que amistades así, no sobraban. Les iba a costar mucho encontrar mujeres que aceptaran acompañarlos bajo esas reglas...pero sería así...o no sería nada. Miraron a Lorena con el corazón destrozado...y se despidieron de ella con lágrimas en los ojos...
Mujeres había de sobra...pensaron...o al menos eso esperaban.

martes, 27 de noviembre de 2007

MURCIELAGOS

El hombre estaba en cuclillas observando algo en el piso, junto a los canteros de la plaza. Al pasar junto a el, me dijo...es lindo. Me acerqué pensando que era un pichón que había caído de un nido. Me mostró el piso. Era un murciélago. Me vió el gesto y dijo...si señora, es lindo. A mi me recuerda a mi nieto. Duerme de día, vuela de noche. Sólo que este no fuma, no es verdad lo que dicen. Sabe? La gente no lo quiere por que tiene mala prensa. Claro! si fuera de colores...o con hermosas plumas...lo tendrían en jaulas. No hay que discriminar. Es un animalito útil y bueno. Mire, lo digo por experiencia. Tengo algunos en casa. Bueno, es un decir...viven en el portarrollos de la ventana. Algunos vecinos tomaron medidas para eliminarlos...pero a mi, no me molestan. A veces escucho como unos rasguños...muy leves...o algo parecido a un piar...pero no piden nada...y hasta son una compañía. Yo no sabía que decir...asentí. En realidad me parecía que tenía razón. El, se agachó, tomó delicadamente al murciélago en sus manos y lo depositó debajo de una arbusto...lejos del camino. Me dijo...este debe estar enfermo. No es normal que esté a la luz del día y solo. Se despidió y se fué, creo, a ver como estaban sus huéspedes del portarrollos. Mientras me alejaba...sentí que este buen hombre, me había convencido. No hacía falta más que ver los noticieros, para darse cuenta de que en realidad, los murciélagos eran, comparados con nosotros...buenísimos!! Texto de Alicia Esmoris Lara.